En el Centro de Apoyo a Niños con Cáncer (CANICA), platicamos con tres menores, que pese al viacrucis que ha sido su tratamiento contra el cáncer, no se dejaron derrotar, por el contrario, su lucha no dio tregua a la enfermedad y recomiendan a niños en su situación no perder la esperanza, ya que esta dolorosa etapa habrán de superarla.
Se trata de Skarleth, de 10 años de edad, quien ha estado en tratamiento durante casi ocho años y que por fortuna, en breve será declarada como sobreviviente de la enfermedad, es decir que para ella y su familia, habrá terminado la pesadilla del cáncer; cursa el quinto grado de primaria.
Camila, de 14 años de edad, lleva seis en tratamiento; está en tercero de secundaria.
Dana, de 13 años de edad, y seis de recibir quimioterapia, ha iniciado la secundaria.
Con orgullo, compartieron sus sueños: la primera, quiere ser criminóloga; las otras dos, actrices.
Expresaron que en CANICA, las trataron muy bien desde chiquitas y seguras están que a los nuevos pacientes también los tratarán igual.
Y sobre los riesgos que corren cuando van a la escuela; relatan que deben cuidar mucho la higiene, les da miedo que les vayan a golpear el catéter y las lastimen (el catéter es un dispositivo que se introduce en la vena y permite la inyección de medicamentos).
Mencionaron que con este “tubito”, ya no les dan tantos piquetes, pues había días que sumaban cinco y en ocasiones se les reventaban las venas.
Enfermedad y escuela, otro desafío por superar
Skarleth reconoce que en la escuela, fue objeto de bullying, que los compañeros de clase les decían “niño”, porque iba a clases rapada; “pero luego me trataron bien, les conté de mi enfermedad y me entendieron”, dijo con voz entrecortada, lo que nos partió el alma a quienes la escuchamos.
A Cami, le fue mejor: “mis maestros y compañeros, me respetaron, no fueron groseros conmigo, ni se burlaron”.
Sin embargo, para Dana fue diferente. “En primaria, me decían muchas cosas, aunque luego, me trataron súper”; especifica que en tercero pasó las de Caín, “el maestro me forzaba a hacer cosas que no podía, en matemáticas me hacía pensar demasiado y no podía por la quimioterapia, entonces me sentía muy presionada; mis compañeros, me veían como si fuera un bicho raro”.
Le contó a su mamá la situación, pero ya cuando estaba por terminar el año escolar; ella habló con la directora, entonces al pasar al cuarto grado, “me cambiaron de maestro y me sentí muy bien, me trataron con respeto”.
Las tres, reiteran a los niños con la misma enfermedad, que luchen por lo que quieren y nunca se rindan.
El cáncer impacta a toda la familia
El coordinador de CANICA Aguascalientes, Roberto Flores Salas, habló de la atención psico-oncológica que brindan gratuitamente al que lo solicite, sin importar su estrato social.
Tienen un modelo propio de intervención, desarrollado por la Dra. María Teresa Ayala Márquez, fundadora de este centro en el 2014. Se ubica en Pico de Orizaba 225, Jardines de la Concepción, teléfono 449 251 4873 y el servicio es de lunes a viernes; fines de semana y días festivos, cuando se requiere.
Se basan en tres ejes de acción, por lo que acuden al hospital, donde los niños, reciben la quimioterapia; atienden en las instalaciones propias y en la casa de cada menor, ya que es importante conocer su entorno, para que el apoyo sea más específico.
Al año atienden a 45 familias, con intervención psico-oncológica, que se extiende a 200 personas, ya que se incluyen los papás y hermanos del paciente. Y desde que inició la pandemia, también brindan sus servicios a distancia, por Zoom y llamadas telefónicas.
Fuente: El Heraldo Aguascalientes
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